Que un cliente no acepte un presupuesto es lo más normal del mundo. Pide varios, compara y elige uno, así que la mayoría de los que hagas no saldrán. Lo que sí está en tu mano es saber por qué no salió. Unas veces se puede arreglar. Otras, te sirve para el siguiente.
Si al final cambias algo, rehaz el presupuesto con un número nuevo en el generador en lugar de corregir el anterior a mano. Así no hay dos versiones con el mismo número.
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Primero, pregunta
Muchos clientes no dicen que no: simplemente desaparecen. Escríbeles de forma breve y sin reproches: «¿Al final habéis decidido otra cosa? Si me dices qué no te encajaba, me ayuda para la próxima». Casi siempre la respuesta será una de estas cuatro: precio, plazo, confianza o que lo dejan para más adelante.
Si es por el precio
No bajes sin más. Si rebajas un 15 % solo porque te lo piden, el cliente entiende que el primer precio estaba inflado, y la próxima vez te pedirá otro 15 %. Mejor cambiar el trabajo para que cambie el precio:
- Quitar partidas: lo que el cliente pueda hacer por su cuenta (retirar muebles, comprar algún material).
- Cambiar calidades: un material más sencillo en las zonas que no se ven.
- Dividir el trabajo en fases: ahora lo urgente, y el resto más adelante.
- Cambiar la forma de pago: a veces el problema no es el total, sino pagarlo de golpe.
Y si te dice que otro es más barato, pregunta si incluye lo mismo. A menudo la diferencia está en lo que el otro presupuesto no dice. Si tu presupuesto detalla qué incluye y el otro no, señálaselo sin criticar a nadie.
Si después de todo el precio no da, déjalo ir. Trabajar por debajo de tu coste no es una venta, es una pérdida. Comprueba que tu precio está bien calculado con cómo calcular un presupuesto.
Si es por el plazo
Si el cliente necesita empezar antes de lo que puedes, dilo claro y ofrece lo que sí puedes hacer: empezar por una parte, o darle una fecha firme más adelante. Una fecha creíble vale más que una promesa que luego no se cumple.
Si es por confianza
A veces el cliente no sabe explicarlo, pero no se fía: el presupuesto era muy escueto, tardó en llegar o no se entendía. Esto se arregla para la próxima vez con un documento claro, un mensaje que lo explique, fotos de trabajos parecidos y alguna reseña. Lo vemos en cómo presentar un presupuesto a un cliente.
Si lo deja para más adelante
Apúntalo y vuelve a escribirle cuando tenga sentido: «me dijiste que lo veríais después del verano». Si el presupuesto ha caducado, mándale uno actualizado. Tienes cómo organizarlo en seguimiento de un presupuesto enviado.
¿Y si lo acepta y luego se echa atrás?
Un presupuesto aceptado ya es un acuerdo. Si el cliente lo anula después, lo que pase depende de lo que pusieras en las condiciones y de lo que ya hayas hecho o comprado. Por eso conviene dejar escrito qué pasa con la señal si se cancela, y pedir que se acepte por escrito. En los contratos con consumidores hechos a distancia o fuera del establecimiento, la ley da al cliente un plazo de 14 días para desistir, con excepciones. Si trabajas así, infórmate bien de cómo te afecta.
