Cómo calcular un presupuesto y poner precios

El precio de un presupuesto se construye siempre igual. Primero sumas lo que te cuesta el trabajo: materiales, horas y gastos. Luego le añades tu beneficio. Por último, aplicas el impuesto. Parece obvio, pero la mayoría de los presupuestos que dejan poco o ningún margen fallan en el primer paso: falta algún coste que no se veía. Aquí tienes el método con un ejemplo de principio a fin.

Cuando tengas las cifras, pásalas al generador de presupuestos. Él suma las líneas, aplica el impuesto y te da el PDF.

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1. Materiales: con mermas y transporte

Mide antes de calcular. Pide precio a tu proveedor, no te fíes de lo que pagaste hace meses, y añade lo que siempre se pierde: cortes, roturas, sobrantes que no se pueden devolver. Cuánto depende del oficio y del material. Un alicatado con muchos cortes no pierde lo mismo que una pintura. Usa tu experiencia o la recomendación del fabricante. Suma también el transporte si lo pagas tú, y el alquiler de maquinaria o andamios.

2. Mano de obra: horas reales por tu precio por hora

Calcula las horas que vas a tardar de verdad, incluidos los desplazamientos, la preparación, la limpieza y la recogida. Multiplícalas por tu coste por hora. Si no sabes cuál es tu coste por hora, o si lo calculas a ojo, tienes cómo sacarlo en cómo calcular la mano de obra. Es la parte que más se suele quedar corta.

3. Gastos generales: lo que pagas aunque no trabajes

Cuota de autónomos o sueldos de la oficina, seguro, gestoría, vehículo, teléfono, herramientas que se desgastan, local… Ningún cliente concreto los genera, pero los pagan todos tus trabajos juntos. La forma sencilla de repartirlos es meterlos en tu precio por hora. Si lo prefieres, calcula qué parte suponen sobre tus ventas del año y añade ese porcentaje a cada presupuesto. No los cuentes dos veces.

4. El beneficio: margen no es lo mismo que recargo

Con todo lo anterior tienes el coste. Sobre él añades tu beneficio, y aquí hay una trampa con los porcentajes:

  • Recargo: porcentaje sobre el coste. Si un trabajo te cuesta 1.000 € y le sumas un 25 %, lo vendes a 1.250 €.
  • Margen: porcentaje sobre el precio de venta. En esos 1.250 €, el beneficio de 250 € es solo un 20 % del precio.

Si quieres ganar un 25 % de lo que cobras, no basta con sumar un 25 % al coste. Tienes que dividir el coste entre 0,75: 1.000 / 0,75 = 1.333 €. Decide cuál de los dos usas y no los mezcles.

5. Imprevistos: dilo, no los escondas

En trabajos en los que no se ve todo antes de empezar (reformas, reparaciones, cualquier cosa detrás de una pared), hay dos caminos honestos. Uno es incluir una partida de imprevistos explicada. El otro, decir en el presupuesto que lo que aparezca se presupuestará aparte antes de hacerlo. Lo que no conviene es inflar todas las partidas «por si acaso»: el cliente compara, y un precio hinchado sin explicación hace perder el trabajo.

Un ejemplo completo

Las cifras son inventadas, solo para ver el método. Un pintor presupuesta pintar un piso:

  • Materiales (pintura, imprimación, cinta, plásticos), con un 10 % de margen de merma: 420 €.
  • Mano de obra: 32 horas a 28 €/hora de coste, con los gastos generales ya dentro: 896 €.
  • Desplazamientos y aparcamiento: 40 €.
  • Coste total: 1.356 €.
  • Con un 20 % de margen sobre la venta: 1.356 / 0,80 = 1.695 €.
  • Con el IVA (21 %, o 10 % si se cumplen los requisitos de las reformas de vivienda): el total que verá el cliente.

Cómo y cuándo aplicar el 10 % lo tienes en presupuesto con IVA.

Cómo poner los precios en el documento

Una vez calculado, decide cómo lo enseñas. Lo más claro es una línea por partida, con su unidad (m², metro lineal, hora, unidad), la cantidad y el precio por unidad. Así el cliente entiende de dónde sale el total, y si quiere quitar algo, sabes exactamente cuánto baja. Los costes internos (merma, gastos generales, margen) no se enseñan por separado: van dentro del precio de cada partida.

Si el cliente pide rebaja, no bajes el precio sin más. Quita algo del trabajo o cambia un material. Si bajas sin cambiar nada, le estás diciendo que el primer precio estaba inflado. Tienes más sobre esto en qué hacer si el cliente no acepta el presupuesto.

Y para no saltarte ningún paso al montar el documento, sigue la guía cómo hacer un presupuesto.